2009-11-14

El hombre, la piedra y la decisión.

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El hombre con sombrero salió una noche a buscar a su piedra, pero se encontró con una sorpresa: ahora había dos piedras. Quería hablarle a la piedra pero ¿A cuál piedra le hablaría? ¿Cuál de las dos sería, de hecho, su piedra? Entonces tuvo que decidir: le hablaría a la piedra, o le hablaría a la piedra. Pensó y pensó, luego pensó un poco más y decidió.

- Buenos días doña Piedra ¿Qué tal le va? – Le preguntó el hombre al espejo.

.ojepse le ne ardeip al óidnopser -…-





Carlos J. Díaz
*kaze



Nota: Recuerda ésta a ésta entrada

2009-11-11

Iteración

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Busqué el marcador "Tu cuerpo" en papagoogle a ver qué tan rayado estaba. Los resultados fueron los siguientes:

Resultados 1 - 10 de aproximadamente 4.040.000 de "Tu cuerpo". (0,18 segundos)

Tales resultados se pasean desde algunos poemas, textos médicos, canciones de algún grupo de rock hasta algun vulgar reggeaton.

¿No les ha pasado? ¿Que a pesar de tener en manos una frase tan gastada tengan la necesidad imperiosa de usarla? Seguro alguno que otro respondería que no, que podría crear otra frase, que la recursividad de la lengua o qué sé yo.

Pero ni modo, no pude hacer otra cosa. Estas palabras simplemente me estaban taladrando el día. Por eso tuve que incurrir en la iteración:


A Ana

Tu cuerpo es un jardín de botones,
Gritos que quieren descoserse en la aguja
Flores que no son flores que serán flores a mi tacto.
Y pétalos que tiemblan,
y temblores pétalos en cada erizo
En donde me enredo
Para desabotonarme
La vida.


Carlos J. Díaz
Kaze*


2009-11-03

Por estos soles (09)

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Por estos soles se celebrará el “tradicional” encendido de luces de la Feria Internacional de la Chinita. Se trata de un conglomerado de adornos a cada faro, cable, arbolito, arbusto, ventana, cerca, estatua, fuente o simple perro callejero con muy mala suerte; en los que abunda una exagerada cantidad de luces amarillas o amarillentas. Por ahí un tipejo creyó recitar un poema al decir que Maracaibo era la ciudad cuyo “noviembre era soleado hasta en las noches”. No es que la idea de tener más horas de sol alegre a un Maracucho, pero más o menos ilustra la idea.

El encendido de luces se lleva a cabo en el marco de la Feria de la Chinita, feria de la que ya he hablado en este blog, y de la que seguramente haré otra entrada apenas pase por las fechas clave. Sirve de excusa para todo marabino de salir a emborracharse arropado por un ambiente familiar: bullicio sudoroso y eructado, música estridente en cada esquina que no se pone de acuerdo, turba violenta pero sólo consigo misma, perrilla en cada parada, los mismos juguetes, los mismos vendedores ambulantes, los mismos colores que no haría combinar ni Cupido. Kitsch.

Sin embargo, el encendido tiene un origen más bien adorable. Sucedía en aquella Maracaibo de hace unos 10 o 15 años que cada casa de la llamada clase media se llenaba de luces en navidad. Se podía contemplar belleza luminosa, casas cuyos contornos eran adornados por luces. Aún puede verse esta tradición en alguna que otra ventana de apartamento. Lo cierto es que con el tiempo, más ladrones en la ciudad, menos luces que duraban hasta la fecha clave de navidad, menos posibilidades económicas que llevaban a escoger entre tener pesebre o arbolito o luces; fueron empujando las luces a sus periferias: o había luces dentro de la casa donde no se las pudieran robar, o que las tuviera otro que las pudiera costear. Ese otro fue el estado, cuando en uno de estos años del nuevo milenio se inventó un cuento de ser una ciudad “modernísima” y adornó la calle de Bella Vista tal como se hacía en las casas en aquellos años, y como en Maracaibo la navidad comienza en finales de octubre y se va en mayo, se encendían a mediados o principios de noviembre. Aunque no lo sepan los creadores de tal tradición, todo esto viene a cuento con la idea de, en los meses más oscuros, traer más luz. Aquellas culturas que celebran el Yule o solsticio de invierno saben más de esto. Adorable, en verdad.

Lo que no es adorable es que piensen celebrar el encendido también este año, en el que una crisis energética azota diversos sectores de la nación. No es raro, sin embargo, que al maracucho no le importe nada de esto. Tristemente, por estos soles, tenemos una tradición de conciencia anti-verde. No conservamos nada, no reciclamos nada, no cuidamos nada; a menos que nos obliguen. Basta con ver que también es tradicional el ver a la anciana maracucha lavar la acera a pleno chorro, salir de casa dejando aire y luz encendidos, el televisor encendido en la sala cuando absolutamente nadie le está prestando atención, el muchacho que se arregla el cabello dejando el chorro de agua agonizar en el lavamanos, ir manejando y botar por la ventana el vaso o envase que contenía la basura que se acababa de comer; en fin, podría enumerar hasta que se repita la prehistoria, aunque solo baste decir, para concretar el punto, que sigue siendo tradicional la matanza de toros en la feria de la chinita. Resulta la máxima ironía que, en una Feria para un santo, se asesine sin razón alguna. ¿No era que en la religión católica ya no se practicaban los sacrificios?




Esto no es una cuestión política, puesto que el planeta no toma partido en ningún bando político. Puede ser muy cierto que el problema energético sea ocasionado por mala gestión gubernamental, pero no prestarle atención y, lo que es peor, agravarlo, es como aquél que para aliviar una enfermedad del hígado va al bar a beber un traguito –ustedes saben, sirve para el dolor-.

Tampoco es una cuestión de romper tradiciones: no se trata de eliminar por completo algo que nos identifica como pueblo, es permitir que la evolución humana llegue a nosotros. Una propuesta la hace el equipo de Animanaturalis: Una Llama Anti-Taurina, que consta de un encendido colectivo de velas en una noche específica, para formar un espectáculo de luces naturales y vivas, y así intercambiar una tradición destructiva por una posiblemente constructiva. Es “cambiar las espadas por rosas”, como diría aquel grupo español Mago de Oz.

Y en cuanto a las luces, ya nos toca a nosotros, como pueblo, pensar en qué se puede hacer para mejorar esta tradición, para ver si nos queda planeta en donde seguir siendo maracuchos, en donde siga habiendo soles de los que hablar, para que Perdroso el Oso, la mascota de Cerveza Polar, no se convierta en nuestro destino.






* Una respuesta a esto la da don Exodus.

2009-10-23

El hombre, la piedra y el bloqueo

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"Quiero escribir pero me sale espuma" le dijo el hombre a la piedra, con un cuadernito muy feo en una mano y un lápiz en la otra. "¿Será que necesito una posición más de escritor?"

Entonces el hombre adoptó una pose más de escritor, tal como él los veía: mirada lánguida que mira la profundidad del mar en un cuadrito de 30 x 30 colgado en la pared, preparado para escribir los versos más tristes sobre tristes tigres en un trigal de espejos esta noche en un lugar de la manchada vida de cuyo nombre, dice, no quiere acordarse. Entonces se dispuso a escribir.

Luego intentó escribir.

Finalmente trabajó en escribir un poco más.

Pero nada.

Volvió a su piedra, y le dijo: "Quiero escribir, pero me salen piedras"

Entonces la piedra escribió El Ulises en tres puntos imaginarios que se desvanecieron en el aire.

2009-10-14

Otra vez la luna y el sol

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Antes de entrar en el tema es necesario hacer una aclaratoria fonética: Usted habla con fonemas, son los soniditos que usted mezcla para formar palabras, luego oraciones, luego discursos y chistes y comentarios y dale. Pero todo nace en el fonema, fonéticamente hablando.

Hay distintas clases de fonemas, y para lo que le quiero contar debe saber que existe el fonema del tipo oclusivo o explosivo, que es el que nace de una explosión en la boca tras librar una obstrucción total del aire. Ejemplo, la [p] o la [t] del español. Ambas son oclusivas, ambas son explosiones que se hacen en distintos puntos de la boca. La [k] también es una oclusiva, que se hace en el velo del paladar (justo antes de llegar a la úvula o la “campanita”). Este punto (el velo del paladar) es el punto de articulación de la oclusiva [k], pero también lo es de la oclusiva [g] (en español, piense en gatos para entender la pronunciación de este fonema). La única diferencia es que la [g] es sonora, la [k] no. Pruébelo: ponga su dedito en la garganta mientras hace una serie de [k]s sin ninguna vocal que acompañe, ahora haga una serie de [g]s; notará que en la última hay una vibración, en la primera no. Esta vibración es la sonoridad de la [g] frente a la sordez es la [k]. Comprendido esto, podemos comenzar a bailar.

Estudiando el japonés me encontré con las divertidas palabras que designan los colores básicos. Está Midori para el verde, Akai para algo rojo, Kuroi para algo negro y así. Me llamó especial atención el par que designa a las cosas doradas y las cosas plateadas: Kin iro y Gin iro, respectivamente (se pronuncia como se lee). Kin se escribe con un ideograma específico que representa la noción del oro o lo dorado; así mismo Gin, siendo iro el que designa que se está hablando de algo que es de ese color. Me hizo pensar esta dicotomía en aquel experimento en el que se trataba de comprobar si los sonidos, o fonemas, tienen alguna relación profunda, nebulosa y perdida con el objeto que designan. Es decir, que en la palabra “mamá” los sonidos m-a-m-á tiene alguna relación con aquel ser que engendra. Parece absurdo, sabemos ya que hay muchas lenguas que no hacen la más mínima M a la hora de decir madre, ejemplo “Okasan” en el japonés. Sin embargo algunos sonidos dejan dudas. Cabe destacar la conjunción SL en el inglés, que siempre tiende a significar cosas desagradables: Slime, Slut, Slay, Slaughter. Aún así, sigue siendo terreno escabroso. Lo cierto es que aquel experimento sugería un par de figuras y un par de nombres: Kiki y Buba; y pedía a los sujetos que designaran a las figuras con un nombre. Todos coincidían en lo que ustedes coincidirán:



Sugiere esto que los sonidos oclusivos sordos (KiKi) tienen alguna relación con las explosiones y los picos, en cambio los sonidos oclusivos sonoros (BuBa) tienen una relación con las ondas, o con lo gelatinoso. Pienso entonces en Giniro y Kiniro. Kiniro tiene una oclusiva sorda, relacionada a la explosión y a los picos y designa lo dorado, como un sol. Giniro en cambio tiene una oclusiva sonora, relacionada a las ondas y a lo gelatinoso y designa lo plateado, como la luna. No dejo de pensar, después de eso, que suena bastante solar, la palabra kiniro, y bastante lunar su contraparte. Parece hasta cargar cierto contenido semántico, kiniro, lo dorado, una fuerza oclusiva y sorda, de pico y explosión; giniro, lo plateado, una fuerza oclusiva y sonora, de onda y melodía.

Claro, no hace falta decir lo absurdo que sería sacar una conclusión lingüística de todo esto. A saber, lo de el sol siendo dorado y la luna siendo plateada es una idea bastante occidental. Honestamente no conozco bien la visión de estos astros según los nipones, para poder comparar. Sin embargo no me pueden negar, ahora que la ven, que resulta divertida la coincidencia.

No es un hallazgo lingüístico, pero me gusta imaginar que es un jeroglífico perdido en una sabiduría ancestral. Imaginar no cuesta kikis, después de todo.

2009-09-22

Por estos soles (8)

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Por estos soles se cree en la magia de la palabra. Ésta tiene fuerza y densidad espiritual, el sólo decirla es conjurarla, es hacerla realidad. Es por eso que los hablantes de Maracaibo tienen mucho cuidado con las maldiciones. No escucharán a cualquier marabino dispararle a alguien un “Maldito” sin razón alguna; de hecho, prefieren ante nada cambiar el fonema y así quitarle poder: los maracuchos dicen “mardito” antes que “maldito”. “Es que cuando le decís, vos sabéis, la palabra esa, la vaina es en serio” te explican.

¿Tendrá vigencia esta creencia? ¿Tendrá densidad?

Quién sabe. Yo mismo, hablante de esta ciudad de soles, tengo cuidado de pronunciar la palabra. No me sale de la boca, no sin causar la molestia ósea que producen las palabras no aceptables por la normas por razones menos místicas, como por ejemplo: Emprestar, Inglesia, Ciudac, y otras impronunciables. Escribir “maldito”, no hay problema; la magia está en la voz, en la vibración del aire, creemos.

“Es una palabra fuerte” me dice una viejita imaginaria “verga, que si no. Imaginate que cuando yo estaba de lo más arrecha le dije a Rafito, vos sabéis, la palabrota esa, y en ese momentico le cayó un rayo a la virgen que mirá…

Ahora bien, caminando en maracaibo, te encuentras marditos en cada esquina. La variante "debilitada" de la palabra es usada tanto como el simple "hola".

Explicaciones lingüísticas no se me ocurren. A todas estas el fonema vibrante /rr/ es característicamente más fuerte que el lateral /l/, así que por énfasis no creo que sea. Lo que sí se me ocurre es que la lateral es notoriamente más fina, aunque requiera de menos esfuerzo articulatorio que su fonema compañero el vibrante. Es como si la lateral le diera una densidad filosa a la palabra, cortopunzante, plateada; y la vibrante tuviera las características propias de los golpes amistosos, ese humor invasivo y dicharachero, tan solar y maracucho. Así la lateral queda con una cadencia plateada, como lunar, y ya sabemos que los maracuchos no se la llevan bien ni con la luna ni con sus amiguitos secreteros. Y ahí que vacilen antes de usar el filo de un maldito antes que la machacada vibrante de un mardito. Pero esto no es lingüístico, es de locos que hablan con la luna.

¿Será que la virgen, montada en la luna, se sintió ofendida y de verguenza se le reventó la cara?

¿Qué se nos reventará a nosotros ahora?





Nota para los extranjeros: En el español de Maracaibo la palabra “arrecho” tiene un significado relacionado a la furia, muy distinto al significado que puede tener en México o en Colombia.

2009-09-16

Taylor Mali y su guerrero vikingo.

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Con la intención de practicar esto de la traducción, y además compartir uno de mis (no sé cómo llamarlo) favorito, les dejo esto. Las sugerencias y cambios hechos se pueden observar en Facebook.

Sin más preámbulo, señoras y señores: Taylor Mali.



Tony Steinberg: Brave Seventh Grade Viking Warrior
by Taylor Mali


Have you ever seen a Viking ship made out of popsicle sticks
And balsa wood? With tiny coils of brown thread for ropes,
Sixteen oars made out of chopsticks, and a red and yellow sail
made from a baby's footie pajamas?

I have.

He died with his sword in his hand and so went straight to heaven.

The Vikings sometimes buried their bravest warriors in ships.
Or set them adrift and on fire, a floating island of flames.
The soul of the brave warrior rising slowly with the smoke.
To understand life in Scandinavia in the Middle Ages,
You must understand the Viking ship.

So here is the assignment:
The class must build me a miniature Viking ship.
You have a month. And you must all work together.
Like warriors.

These projects are what I'm known for as a teacher.
Like the Egyptian Pyramid Project.
Have you ever seen a family of four standing around a card table after dinner,
each one holding one triangular side of a miniature pyramid until the glue dried?
I haven't either, but Mrs. Steinberg said it took 90 minutes,
and even with the little brother on one side saying,
This is dumb! This is a stupid pyramid, Tony!
You're going to fail this project.
If I get Mr. Mali next year, my pyramid is going to be much better than this!
And Tony on the other side saying,
Shut up! Shut up! You little %#@!
No, no, no, no, no, no, no! Keep holding your side
or I swear I'll kill you after the glue dries!
It was the best family time they'd spent together since Christmas.

He died with his sword in his hand and so went straight to heaven,
which the Vikings called Valhalla.

Mr. Mali, if that's true, that you would go straight to Valhalla
if you died with your sword in your hand,
then if you were an old Viking
and you were about to die of old age,
could you keep your sword right by your bed
so if you felt like you were going to die
you could reach out and grab it?

I don't know if their gods would fall for that,
but it sounds like a good idea to me.

Tony was out for a month before we heard what was wrong.
And the 12 boys left whispered the name of the disease
as if you could catch it from saying it too loud.

We'd been warned. The Middle School Head had come to class
And said Tony was coming to school on Friday.
But he's had a rough time.
The medication he's taking has made all his hair fall out,
and he's a little shy about it.
So don't stare, don't point, don't laugh.

I always said I liked teaching in a private school
Because I could talk about God
And not be breaking the law.
And for an Episcopalian kid who only went to church
On Christmas and Easter, I sure talked about God a lot.
In history of course, that's easy,
Even the Egyptian Pyramid Project is essentially a spiritual exercise.
But how can you study geometry and not believe in a God?

A God of perfect points and planes,
Surrounded by angels and angles of all different degrees.
Such a God wouldn't give cancer to a seventh grade boy.
Wouldn't make his hair fall out from the chemo.
Totally bald in a jacket and tie on Friday morning.
And I don't mean Tony. Not one single boy in my class had hair;
the other 12 had shaved their heads in solidarity.
Have you ever seen 13 bald-headed seventh grade boys,
all pointing at each other, all staring, all laughing?

I have.

It's a beautiful sight. And almost as striking as 12 boys
six weeks later, now with crew cuts on a Saturday morning,
outside the synagogue with heads bowed,
holding hands and standing in a circle
around the smoldering remains
of a miniature Viking ship,
the soul of the brave warrior
rising slowly with the smoke.







Tony Steinberg: El valiente guerrero vikingo de séptimo grado

Por Taylor Mali


Traducción: Carlos J. Díaz.



¿Cuándo han visto ustedes a un barco vikingo hecho con palitos de helado

y madera balsa? ¿Con pequeños rollos de hilo marrón por amarras,

dieciséis palillos por remos, y una vela, roja y amarilla,

hecha con el pijama enterizo de un bebé?



Yo lo he visto.



Él murió con la espada en la mano y así se fue directo al cielo.



A veces los vikingos entierran a sus guerreros más valientes en barcos.

O los echan a la deriva encendidos, una isla flotante de llamas.

El alma del guerrero valiente elevándose con el humo.

Para entender la vida en la Escandinavia de la edad media,

tienes que comprender al barco vikingo.



Así que aquí está la tarea:

Deben construirme una versión miniatura de un barco vikingo.

Tienen un mes. Y todos deben trabajar juntos.

Como guerreros.



Por esos proyectos es que soy conocido como profesor.

Como el proyecto de la pirámide egipcia.

¿Cuándo han visto ustedes a una familia de cuatro alrededor de una mesa de juegos después de la cena, cada uno de ellos sosteniendo un lado triangular de una pirámide miniatura hasta que la pega se seque?

Yo tampoco lo he visto, pero la Sra. Steinberg dijo que le tomó 90 minutos,

y que incluso con el hermano menor a un lado diciendo:

“Esto es estúpido. ¡Esta es una pirámide estúpida, Tony!

Vas a raspar este proyecto.

Si me toca el Profe Mali el próximo año, ¡mi pirámide va a ser mucho mejor que esto!”

y Tony en el otro lado gritando:

“¡Cállate, cállate! ¡Tú @$&#&%&!

¡No, no, no, no, no, no, no!¡ No sueltes tu lado

o juro que te mato después de que se seque la pega!”,

fue el mejor momento familiar que habían compartido desde la navidad.



Él murió con la espada en la mano y así se fue directo al cielo,

al cual los vikingos llamaban Valhalla.

Sr. Mali, si es verdad eso de que si mueres con la espada en mano

te vas al Valhalla,

entonces si usted fuera vikingo viejo,

y estuviera a punto de morir de vejez,

¿Tendría la espada tan justo al lado de la cama

que si siente que se va a morir

la pueda alcanzar?



No creo que se pueda engañar así a sus dioses

pero a mí me parece una buena idea.



Tony faltó un mes a clases antes de que supiéramos qué pasaba.

Y los 12 niños que quedaban susurraron el nombre de la enfermedad

como si te pudieses contagiar de ella si la gritaras.



Nos lo habían advertido. La directora del liceo había visitado la clase

y había dicho que Tony vendría al plantel el viernes.

Pero él tuvo un contratiempo.

La medicina que toma le hizo caer todo el cabello,

y le da un poco de pena.

Entonces: sin mirar, sin señalar, sin reírse.



Yo siempre dije que me gustaba dar clases en la escuela privada

porque podía hablar de Dios

y no quebrantar la ley.

Y para un niño episcopal que sólo fue a misa

en navidad y en pascuas, yo sí que hablaba de Dios.

En la clase de historia es fácil,

incluso el proyecto de la pirámide egipcia es, en esencia, un ejercicio espiritual.

Pero ¿Cómo puedes estudiar geometría y no creer en Dios?



Un Dios de puntos y planes perfectos,

rodeado de ángeles y ángeles de todos los niveles.

Tal Dios no concedería un cáncer a un niño de séptimo grado.

No haría que su pelo se cayera por culpa de la quimio.

Totalmente calvo, enchaquetado y encorbatado en una mañana de un viernes.

Y no me refiero a Tony. Ni un solo niño de la clase tenía cabello;

los otros 12 se habían afeitado la cabeza en solidaridad.

¿Han visto ustedes a trece niños calvos de séptimo grado,

todos señalándose, todos mirándose, todos riéndose?



Yo sí.



Y es una vista hermosa. Casi tan dura como la de 12 niños,

seis semanas después, ahora con sus cortes de soldado, en la mañana de un sábado,

afuera de la sinagoga y con las cabezas gachas,

tomándose de las manos y formados en círculo,

y alrededor de los ardientes restos

de un barco vikingo miniatura:

El alma de un valiente guerrero

Que se alza lentamente con el humo.